jueves, 21 de julio de 2011

Cuernos de cartón, cola de manguera





Uno quisiera pensarlo, pensar que el inge es el demonio sobre las tierras porteñas, pero -y acá puede estar el acierto o el error- no podemos dejar de pensar que es un demonio de cartón, un demonio trucho; no podemos ver en él al Robert de Niro de Corazón satánico, ni a Lito Cruz en aquella miniserie con Sbaraglia; irónico, inteligente, malo por definición pero con estilo.


Este es un demonio trucho, malo por lo pelotudo, rudimentariamente facho, carente de ironía por su imposibilidad de modular tonos, de conectar ideas contrarias.


Y ese demonio de cotillón nos está pasando el trapo. Pero, después de leer bastante sobre los errores propios y de otros demases, MC propone otras explicaciones:


1) hay un conjunto de temas que si bien a los porteños les interesa, suponen que se puede arreglar más adelante porque "así ha sido siempre" (calidad de la atención de la salud, estado de las escuelas, vivienda, etc.). Esos temas, justamente, son a los que el PRO no les va a dar bola y no va a ser criticado por eso.


2) La economía anda bien, ¿Para que cambiar?


3) Teoría del contrapeso: que un solo poder político no se quede con todos los territorios.


4) Voto contra Cristina / Voto castigo.


Por lo que sea, el diablillo de cotillón se quedará, tal vez, como Jefe de la Ciudad Capital y, luego, como lider de la oposición; eso si el Umpa Lumpa de Lomas de Zamora no logra algún entuerto o si no se da algún pronóstico artero de DesCarrió.


La congelada segunda vuelta no da la impresión de que cambiaremos la historia, pero todo timón tiene su giro; entonces, de la reflexión y la crítica se debe pasar a la planificación y la acción. Esta última ya está puesta en marcha en muchas de las comunas. Esperemos que tome calor y que se aceite para que el timón gire solidariamente hacia nuestro lado.

miércoles, 20 de julio de 2011

Mauricio está feliz

Mauricio sacó el 47% de los votos o el 33%, según otros. Para los primeros, la cosa está resuelta y con el supuesto 5% que les darán los populares Carrió y Alfonsín al ingeniero la cosa está resuelta; para los segundos (si bien esto es simple matemática, los cálculos están fogoneados por los compañeros) el asunto será ir en busca de aquellos que no votaron para que la mayoría cambie de manos.

Así que toda la militancia andará tocando timbres, llamando a los amigos, invitando a dormir a los parientes que viven en Lincoln o por ahí pero que no hicieron el cambio de domicilio.

Y, la verdad, es que cualquier esfuerzo valdrá la pena para que el niño rico que no tiene tristeza se vaya a la empresa de papá. A fundirla, por supuesto.

jueves, 7 de julio de 2011